John Galliano en Zara: ¿democratización de la moda o un espejismo de lujo?
John Galliano ha sido una figura polémica en la moda. Desde su llegada a Dior en 1996 hasta su reciente resurgimiento en Maison Margiela, con una colección viral en 2024, su nombre siempre ha estado ligado a la teatralidad y la alta costura. Ahora, Galliano deja atrás el lujo para intentar elevar a Zara, una de las marcas más representativas del fast fashion.
Zara anuncia que Galliano tomará sus archivos para transformarlos en cápsulas exclusivas que estarán disponibles a partir de septiembre. Según el diseñador, esta plataforma masiva ayudará a democratizar la moda, acercando sus diseños a más personas.
Pero, ¿es esto realmente democratización?
En mi opinión, es un mito. Sí, es cierto que sus prendas serán más accesibles que las de alta costura, pero no olvidemos que Zara ya tiene precios elevados en muchos de sus productos. Esta colección será aún más cara, por lo que seguirá siendo inaccesible para la mayoría. La verdadera democratización no ocurre cuando el precio sigue siendo un privilegio.
Además, ¿qué pasa con el diseño? Si han visto alguna de las colecciones que Galliano creó para Dior, saben que su trabajo es extremadamente teatral y depende de un equipo enorme, no menos de 40 personas, que trabaja en cada prenda de alta costura. Llevar eso a una producción masiva en una maquila es otra historia. Lo que llegue a las tiendas será, en el mejor de los casos, una copia desgastada de la idea original. Las fotos de catálogo nos venderán una cosa, pero la realidad de producir cientos de unidades es muy distinta.
Zara quiere despegarse de su identidad de fast fashion y posicionarse como una marca de lujo. Por eso vemos a Bad Bunny usando sus prendas en el Super Bowl, por eso buscan alianzas con diseñadores de renombre. La estrategia es clara: si las celebridades y los grandes nombres colaboran con ellos, entonces no son Shein ni Temu. Están en otra liga.
Pero para mí, esto no es más que un espejismo. Porque una vez que la producción se masifica, lo que queda es la copia de una copia de una copia. Y en ese proceso se pierde la esencia, la calidad y el propósito.
Como alguien que cree en una moda más consciente, pienso que democratizar no es solo bajar precios o usar nombres famosos. Democratizar es enseñar a valorar lo que llevamos, es entender el trabajo detrás de cada prenda, es construir modelos de negocio que no exploten ni a las personas ni al planeta. Ahí es donde está el verdadero cambio.